Un proyecto para dar voz, rostro y emoción a quienes viven con depresión
La depresión sigue siendo una de las enfermedades más silenciadas, a pesar de afectar a millones de personas. A menudo se vive en soledad, bajo máscaras de aparente normalidad, con el peso del estigma y la incomprensión. En Fundación ANAED llevamos tres décadas luchando para cambiar esa realidad.
“Saber que se puede” es un proyecto audiovisual con alma. Una colección de cortometrajes que nace del compromiso de dar visibilidad a la depresión desde distintos ángulos, edades y experiencias. Porque no hay una única manera de vivirla, pero sí una necesidad común: sentirnos escuchados, comprendidos, acompañados.
Cada historia retrata una forma diferente de afrontar la oscuridad: el poder del humor, el reto de ser adolescente hoy, los miedos que nos paralizan y las pequeñas acciones que nos convierten en héroes cotidianos. Son relatos breves, pero profundamente humanos, realizados con sensibilidad y respeto por un equipo de profesionales, pacientes, familiares, y voluntarios que han compartido su tiempo, su mirada y, sobre todo, su verdad.
Este proyecto ha sido posible gracias al trabajo conjunto de Fundación ANAED con diversas entidades y empresas comprometidas con la salud mental, como Lundbeck o Johnson & Johnson. Por su valor social y educativo, “Saber que se puede” ha sido reconocido con el Premio Catalejo, en su edición dedicada a jóvenes y salud mental.
Te invitamos a ver los cortometrajes, compartirlos, comentarlos, usarlos en talleres, aulas, centros de salud… Porque hablar de la depresión también es una forma de curar.
El humor es necesario
A nuestros mayores que han vivido pérdidas, silencios y soledad, les damos voz en este cortometraje.
Muchos han atravesado décadas sin pedir ayuda, acumulando dolores invisibles. Y aun así, conservan la capacidad de reír. El humor, incluso en la vejez, puede ser un refugio. Abrirse, compartir, recordar… también es una forma de resistir. Este corto es un homenaje a quienes, incluso con cicatrices, siguen regalando luz.
Adolescentes
Veintitrés jóvenes entre 14 y 17 años hablan con sinceridad sobre lo que sienten, lo que les duele y lo que esperan.
Reflexionan sobre salud mental, presión social, autoestima, familia y redes sociales, sin filtros ni poses.
Sus voces revelan una madurez que emociona. Este cortometraje nos invita a escuchar, comprender sin juzgar y estar presentes, de verdad, cuando más se necesita.
Sacúdete los miedos
Mujeres que han vivido el maltrato alzan la voz para decir que sí se puede salir adelante, aunque cueste.
Relatan miedos que paralizan, silencios que protegen, dudas que aíslan, pero también pasos firmes hacia la libertad.
Este cortometraje es un testimonio de valor, dignidad, fuerza y reconstrucción. Una pieza necesaria para quienes aún no han podido contar con claridad y valentía lo que duele.
Superhéroes
Frente al cáncer, muchas personas sienten miedo, incertidumbre y soledad. Pero también nace la fuerza.
Este cortometraje recoge las voces de pacientes, familias y profesionales que enfrentan juntos la enfermedad.
Historias reales de coraje, vulnerabilidad y amor a la vida. Porque incluso en la adversidad, siempre hay lugar para la esperanza.
No tirar la toalla
Hemos querido hacer un fiel retrato de cómo nuestros personajes han ido encajando su realidad y de cómo han ido superando los obstáculos con los que se fueron encontrando. Queremos enviar, a la vez un mensaje nuevamente de esperanza, pero también de información y conocimiento..
Saber que se puede – Adolescentes
El cortometraje dedicado a los adolescentes ha sido galardonado con premio al mejor corto de salud mental y el premio del público en el 5.º Festival de Cine y Salud Mental organizado por ASEANS así como ganador al mejor cortometraje social en el 5.º Festival ArtMov 2021.
Han colaborado en este proyecto
Siempre hay esperanza
Estos vídeos pueden acompañar, orientar y dar alivio a quien lo necesite.
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¡Gracias por tu apoyo!